Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban tu bermosura y ni dicha al contemplar;
aquellas que aprendieron nuestros hombres,
esas..., ¡no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aún más hermosas,
sus flores se abrían.
Pero aquellas cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
esas..., ¡no volverán!
Volverán del amor a tus oídos
las palabras ardientes de sonar;
tu corazón, de su profundo sueño
tal vez despertará
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido
lunes, 1 de febrero de 2010
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